
Durante meses el viejo genio de la inspiración me llamó constantemente. No se trata de una metáfora, ciertamente cada día, sobre las tres de la madrugada sonaba el teléfono.
Perezosamente estiraba el brazo para alcanzar el auricular, dando comienzo a lo que seria una larga conversación.
Primero divagabamos, luego discutiamos, y de repente, sin saber muy bien como, cuando los rayos de sol ya entreban por la ventana, el genio colgaba el teléfono y me dejaba con cientos de papeles escritos, no habia orden en todas esas ideas que me susurraba a lo largo de la noche, ni siquiera tenia un objetivo claro. Por el día todo lo ocurrido en la noche carecia de sentido.
Sin embargo, de nuevo cada noche con el sonido del teléfono las ideas recobraban el sentido.
Una noche dejó de llamar. Me desperté sobresaltada a las tres en punto de la madrugada, pero el teléfono no sonó.
Al dia siguiente tampoco sonó; ni al otro; ni al otro. Nunca mas volvió a llamar, y ahora ni las conversaciones garabateadas en papel, ni las ideas guardadas en mi memoria tienen ningun sentido.
Solo me interesa saber una cosa, ¿es a ti a quien llama ahora?, si es así acepta un consejo, no cuelgues nunca el teléfono, el viejo genio de la inspiracion se aburre facilmente, y puede que un dia deje de llamarte.
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