martes, 13 de mayo de 2008

Mis intenciones


Y si el genio de la inspiracion me abandonó tal y como me encontró, me veo en la obligación de dar explicaciones.
No pretendo haceros creer que lo que vais a leer es interesante. Ni siquiera si os va a gustar, pero lo que os voy a explicar seguro que os ha sucedido alguna vez. Entonces comprendereis porqué decidí aburriros con mis historias de Fantasia.

Es verano. ¿Puedes sentir el calor pegajoso?. Te tumbas en la cama, resoplando porque no entra ni una leve rafaga de viento por la ventana abierta de par en par.
Vueltas y mas vueltas, el sueño no acude, y con un bufido te levantas a beber agua. Simplemente no puedes dormir, y eso te está enloqueciendo.
Rebuscas en un cajon y sacas un cigarrillo. Incluso antes de encenderlo puedes sentir su sabor, su olor, el humo saliendo de tu boca. Y ese en ese mismo instante, en plena noche, sin dormir, al mismo tiempo que oyes el "click" del mechero, es cuando te das cuenta de que el motivo por el que no puedes dormir es sencillamente porque en tu cabeza bullen cientos, miles, millones de historias que necesitan salir.

Y esa es mi intención,la explicacion de que en este mismo instante tu éstes leyendo ésto, simplemente tengo que sacar a pasear las historias.
Me puedes acompañar o no, eso no importa, puedes dejar de leer, da igual, lo importante es que aqui estan.

El genio de la inspiracion



Durante meses el viejo genio de la inspiración me llamó constantemente. No se trata de una metáfora, ciertamente cada día, sobre las tres de la madrugada sonaba el teléfono.

Perezosamente estiraba el brazo para alcanzar el auricular, dando comienzo a lo que seria una larga conversación.

Primero divagabamos, luego discutiamos, y de repente, sin saber muy bien como, cuando los rayos de sol ya entreban por la ventana, el genio colgaba el teléfono y me dejaba con cientos de papeles escritos, no habia orden en todas esas ideas que me susurraba a lo largo de la noche, ni siquiera tenia un objetivo claro. Por el día todo lo ocurrido en la noche carecia de sentido.

Sin embargo, de nuevo cada noche con el sonido del teléfono las ideas recobraban el sentido.

Una noche dejó de llamar. Me desperté sobresaltada a las tres en punto de la madrugada, pero el teléfono no sonó.

Al dia siguiente tampoco sonó; ni al otro; ni al otro. Nunca mas volvió a llamar, y ahora ni las conversaciones garabateadas en papel, ni las ideas guardadas en mi memoria tienen ningun sentido.

Solo me interesa saber una cosa, ¿es a ti a quien llama ahora?, si es así acepta un consejo, no cuelgues nunca el teléfono, el viejo genio de la inspiracion se aburre facilmente, y puede que un dia deje de llamarte.