martes, 20 de mayo de 2008

MALOS HUMOS


Don Papito, orgulloso cubano de gran corazón pero de mayor razón, paseaba moviendo subastón, silbando y cantando a su son. El día amaneció repleto de buenas noticias y, puesto quesu alegría era infinita, qué mejor que disfrutar de un habano genuino. Después de adquirir suspreciados “Romeo y Julieta” y una buena botella de ron cubano, se dirigió hacia su casa.Satisfecho, mostrando una sonrisa bonachona en su rechoncha cara, se apoltronó en su viejosofá de cuero raído, frente al televisor, habiendo seleccionado una de sus películas favoritas.Después de su propia ceremonia para cortar el puro, Don Papito extrae placenteramente unacerilla para que comience el disfrute, lentamente se enciende, aspirando poco a poco. Ya notael humo en su boca, ese sabor inconfundible de felicidad, el mundo se ha parado más allá deDon Papito y su puro. Pero sin previo aviso, la felicidad de derrumba. Lo abandona en elmismo instante en el que cientos de sirenas bajo su ventana lo alarman de que algo pasa. Enese mismo instante, por ventanas y puertas se cuelan negras figuras enmascaradas, todas ellasarmadas y gritando órdenes. Don Papito no sabe qué está ocurriendo, pero una de las figurasle obliga a levantar las manos. Temblando obedece. Unas pocas órdenes después se veobligado a tirar al suelo su preciado puro y lo separan de él con brusquedad.El habano, a merced de los enmascarados, parece temblar sabiendo cuál es su destino. Undesgarbado se acerca tembloroso, de su acción depende el éxito de la operación. Inseguro ysudando por cada poro de su piel alcanza al humeante sospechoso, lo rodea, tantea el terreno,está muy cerca, y con un rápido movimiento lo ahoga, vierte un vaso de agua que apaga todorastro de la felicidad de Don Papito, que desconsolado llora acurrucado en una esquina.Y así quedan los restos de su preciado amigo, ahora proscrito, machacados sobre el suelo, sinvida, y la alegría que lo había invadido desaparece para siempre. Don Papito pasó el resto desus días en un centro de rehabilitación para fumadores, se intentó reinsertarlo en la sociedadpero nunca pudo ser el mismo y, del mismo modo que otros fumadores, sufrió la ira deaquellos intolerantes y de sus “malos humos”.
Esto y mucho mas en LA CARA OCULTA DE LA LUNA.
¡No todo se lo ha tragado la tierra!

No hay comentarios: